yogur de fresa cumple cinco años

Entrevista

Yogur de Fresa cumple 5 años y entrevistamos a su Vicepresidente Ejecutivo.

Entra en la habitación. Tras los saludos habituales de cortesía se le nota un poco incómodo. No le gusta ser el centro de atención. Toma asiento junto a una ventana y mira a través del cristal escrutando el mundo que aguarda al otro lado. Su mirada es la de un niño, inquieto, curioso, vivaz.

Acaba de cumplir cinco años.

 

P. Buenas tardes, en primer lugar felicidades. Cinco años no se cumplen todos los días.
R. Gracias. Ha sido duro pero muy divertido.

P. ¿Qué son cinco años?
R. Pues es el tiempo en que prescriben muchos delitos que cometen políticos y empresarios. A ellos les debe parecer una eternidad, pero a nosotros se nos ha hecho muy corto.

P. Es usted Vicepresidente Ejecutivo de Yogur de Fresa. ¿Venden yogures?
R. Nos lo han dicho alguna vez, no es usted el primero. Pero nos dedicamos al diseño gráfico, publicaciones digitales interactivas para tablets, apps, web, comunicación creativa y a hacer un poco el idiota, aunque por esto último lamentablemente no nos paguen.

P. Quería resolver una curiosidad. ¿Qué hace un vicepresidente ejecutivo?
R. Ni idea. El cargo es un homenaje a Homer Simpson, que monta una empresa de internet y se nombra vicepresidente ejecutivo en lugar de presidente o director. Me parece una genialidad porque critica a esa gente que tiene la necesidad de ponerse cargos rimbombantes de dos líneas, o incluso en inglés. ¿Son tontos o qué?

P. Vaya, veo que le gusta dar un poquito de caña.
R. Dar cera, pulir cera. Otro mito.

P. ¿Es usted muy mitómano?
R. Y un friki tan grande como la Estrella de la Muerte.

P. ¿Eso no es poco glamouroso?
R. Todos somos un poco frikis en algún sentido. ¿Qué es más friki, ser fan de Star Wars o de Sálvame Deluxe? El concepto friki para nada me parece peyorativo, todo lo contrario. Vivimos en un mundo que transcurre a través de una pantalla (de televisión, ordenador, tablet, teléfono…). Todos esos inputs quedan en la retina. A esto hay que sumar la añoranza, que consiste básicamente en ensalzar aquello que vivimos cuando éramos más felices. Esto es, cuando éramos niños.

P. ¿Tenemos que ser más niños?
R. Esa es la clave. Aunque la inocencia es un problema es este oh mundo cruel. Pero un niño tiene intacta la capacidad de sorpresa. Todo lo que ve es nuevo. Sería genial poder vivir algunas cosas de nuevo por primera vez. Esa capacidad para preguntar, para conocer, para ensuciarse las manos. ¿Por qué la gente mayor tiene tanto pánico a ensuciarse? La curiosidad. Y lo más importante, el interés por jugar, por divertirse. Eso deberían recuperar los adultos.

P. ¿Pero el diseño, la creatividad no tienen que tener algo de glamour?
R. Eso es lo que han estado intentando vendernos. Hay quien se hace fotos con los pies descalzos. Me mata ese concepto de diseñador que se cree una estrella del rock. Siempre rodeado de más fulanos que también se creen estrellas del rock. De empresarios que se creen estrellas del rock. Aquí cualquier bicho viviente se cree una estrella del rock. No digo que no hagan bien su trabajo ojo, pero se puede trabajar y tener un poco más normal. Bajar de esa nube y recordar el trabajo del día a día, picando piedra frente al monitor.

P. ¿Picando piedra?
R. Una vez leí que la creatividad es un 50% inspiración y un 50% transpiración. Entiendo que la primera se debe a las musas, a la falta de cordura; pero la segunda va de sudar la gota gorda, de trabajar, de formarse y de darlo todo.

P. ¿De la primera es de donde viene el nombre de Yogur de Fresa?
R. Seguramente. De ahí y de nuestra imbecilidad supina. Hay que tomarse un poco las cosas con humor, reírse de uno mismo. Además no me negará que es fácil de recordar.

P. Por lo que dice, trabajar en Yogur de Fresa tiene que ser una fiesta.
R. Lo intentamos. No se trata de estar todo el día bailando, bebiendo y riendo. Nos lo tomamos muy en serio, pero esa parte en la que jugamos y nos divertimos está en nuestro ADN.

P. ¿Es igual Yogur de Fresa ahora que hace 5 años?
R. Ni por asomo. La comunicación está cambiando, el mundo está cambiando, la forma de consumir está cambiando. La forma de contar las cosas es diferente. Y la tecnología ha cambiado una barbaridad. Lo que era bueno en 2009 está obsoleto ahora.

P. ¿Por ejemplo?
R. No hace tanto trabajábamos en Freehand MX, nuestro añorado programa de diseño fetiche. Ahora es inviable por temas de software. O Flash, que antes era una pasada, pero al que los CMS le han dado una paliza y dejado en la cuneta.

P. ¿Se trata solamente de cambios en el software?
R. Ni mucho menos. Eso es solo la punta del iceberg. Nosotros apostamos por los contenidos digitales. Las app y las publicaciones digitales interactivas para tablets y smartphones son el futuro. O el presente. No creemos que el diseño en papel tradicional vaya a desaparecer, pero estamos convencidos que se impondrán los formatos digitales. Nosotros ya nos hemos adaptado.

P. ¿Está preparado el diseño para este salto digital?
R. Tiene que estarlo. El que no lo esté, o es un súper artista o se lo va a tragar la ola. Pero creo que el problema no lo tenemos los diseñadores, está en nuestra cultura renovarnos y aprender cosas nuevas. El handicap lo encuentro más en el cliente que por desconocimiento o miedo aún no se atreve a dar el salto. Este miedo está siendo un lastre demasiado pesado que está haciendo que nos quedemos a la cola respecto a otros países o mercados.

P. ¿Y como se soluciona ese problema?
R. Necesitamos un proceso de evangelización. Hay que contarle al empresario que los smartphones y tablets son una oportunidad para mostrar sus productos. Que los usuarios están ávidos de contenidos creados a su medida y que quieren consumirlos como y cuando les venga en gana. Y sobre todo que la generación de Yogur de Fresa, que ahora tienen 5, 3 o 6 años, son los consumidores del futuro, los lectores del futuro; y créanme, todo lo que lean, todo lo que busquen, casi todo su ocio, va a ser digital a través de sus teléfonos o sus tabletas.

P. Pero eso es fácil de entender.
R. Una persona individual lo entiende perfectamente. Pero cuando se trata de aplicarlo a la empresa existe el miedo a equivocarse. También existe mucho desconocimiento técnico entre el empresariado, sea por ignorancia, por desinterés o por que a pesar de la crisis, no les hace ninguna falta. Ellos ya van bien servidos.

P. Me habla usted de la crisis. ¿Se ha notado en Yogur de Fresa?
R. Evidentemente. Tampoco es que hace cinco años estuviéramos montados en el dólar. Siempre hemos sido un estudio humilde.

P. ¿Qué es la #Fresa del día?
R. Es un pensamiento, una frase para reflexionar o para motivarnos. Puede ser desde una frase de un erudito a un verso de rock and roll.

P. ¿Es importante la música para usted?
R. El mundo sería mucho más aburrido sin duda si no pudiéramos rockandrollear. Lo primero que hacemos al llegar a Yogur de Fresa es poner música. Y si suena un temazo mientras trabajamos, subimos el volumen y nos dejamos llevar. Luego se trabaja más a gusto sin duda.

P. ¿De qué proyecto se siente más orgulloso?
R. De uno de nuestros mayores fracasos. The Geek Quiz es un juego de preguntas frikis para smartphones que se ha quedado a medias por cuestiones técnicas. Era una buena idea hace cinco años, pero nuestra inexperiencia nos jugó una mala pasada. Sinceramente tengo la esperanza de retomarlo antes o después, aunque solo sea por placer personal.

P. ¿Se siente orgulloso de un fracaso?
R. Fue genial preparar el juego. Debería descargarlo, las preguntas son una pasada. He visto algunos juegos parecidos, pero no tienen tanto punch. Además para lograr el éxito hay que fracasar muchas veces. En esas estamos.

P. ¿Y tienen más proyectos de esta índole?
R. Se nos ocurren locuras casi diariamente. El problema es que no disponemos de recursos económicos para llevarlos a cabo. Pero tenemos paciencia.

P. ¿Me podría dar algún ejemplo?
R. No.

P. ¿Por qué?
R. No le conozco de nada. No me fío de usted.

P. ¿Es siempre tan duro en las entrevistas?
R. Que va, solo quería hacerme el interesante. Nunca me han hecho una antes. No soy lo suficiente importante por lo que se ve. No tengo glamour.

P. ¿Tener una empresa abierta durante cinco años no es suficiente mérito?
R. Se ve que no. No somos grandes, no estamos bien relacionados y no tenemos padrinos. Somos bastante normales en ese sentido. Pero no por eso dejamos de echarnos unas risas cada día.

P. Con ese sentido del humor, debe ser muy fácil trabajar con usted.
R. Eso pregúnteselo a mi equipo. Pero creo que sí. Soy bastante enrollado y tenemos un ambiente genial en el estudio.

P. ¿Hasta qué punto es importante su equipo para usted?
R. Menuda pregunta idiota. Sin equipo no hay nada. Sin Raúl, Miquel, Mario o el resto de parroquianos no existiría Yogur de Fresa. Puede que yo sea la cabeza visible, pero ellos son los que hacen el trabajo. Cada uno a lo que sabe hacer, siempre de manera conjunta, organizada y bella. Como en una sinfonía.

P. ¿Cuál es la receta de Yogur de Fresa?
R. Un poco de imaginación, dos mitades de trabajo, 100 gramos de diversión, una cucharada sopera de talento, una medida de rock and roll, dos vasos de estar atento a lo que te rodea y un punto de locura. Todo eso se mezcla bien y se deja reposar. Servir al gusto.

P. ¿Qué le pide al futuro?
R. Seguir dedicándonos a lo que nos gusta y divirtiéndonos. Si además hacemos algo de dinero para vivir sin grandes lujos y viajar un poco ya sería la releche.

Terminamos la entrevista. Se despide educadamente y se marcha. Puede que no pase de la esquina, puede que se convierta en leyenda. Espero volver a encontrarlo dentro de cinco años y que me cuente buenas noticias. La sensación que me da es de que tenemos Yogur de Fresa para rato.

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